Victor está desayunando en la terraza cuando escucha a uno de sus compañeros salir de su habitación en la planta baja. De repente, le entra hambre… pero no de comida.
Aldo se ha ido a dar una vuelta en el bosque para cambiar de aires, al aparcar su coche se cruza con un tipo que hacía su footing que le ha giñado un ojo y decide seguirlo