Nicolas está de paso por la ciudad durante el fin de semana. Mientras busca su apartamento, se cruza con un tío buenorro que le ayuda a encontrar el camino. Pero el guaperas acaba a cuatro patas y con la boca completamente llena de la enorme polla de Nicola.
Ander vuelve a casa en moto y, al bajar al parking, se cruza con su vecino Dragon, a quien no veía desde hacía mucho. La química salta al instante, y los dos tíos buenos salen a celebrar su reencuentro como se debe.